Hay procesos naturales que pueden llevar a emociones y sentimientos parecidos a la depresión que no se pueden considerar patológicos. Por ejemplo, cuando existe una pérdida importante como es la de un ser querido, se puede dar un proceso de tristeza que no hay que confundir con depresión.

Distinguir entre procesos normales y patológicos es importante cuando vivimos en una sociedad en que todo sufrimiento es considerado enfermedad. Cuidado con esto, el sufrimiento es algo normal y forma parte de la vida. Tratar de evitarlo a toda costa es una batalla perdida de antemano.

La mayoría de la gente no necesita ayuda para elaborar su duelo. El problema viene cuando alguien no resuelve adecuadamente esta situación y siente que no consigue seguir con su vida sin que la pérdida interfiera en ésta de manera significativa. Al principio del proceso de duelo es normal que ocurra esto, pero mantenido en el tiempo puede desembocar en un duelo patológico, complicado o no resuelto y es entonces cuando se hace necesario una psicoterapia para salir de esa situación.