Una buena comunicación debe estar cimentada en tres habilidades que son básicas:

  1. EMPATIA:Significa que escuchamos a la otra persona e intentamos ver el mundo por sus ojos. Encontramos algo de verdad en lo que dice la otra persona, aunque sus críticas hacia nosotros nos parezcan injustas o aunque su punto de vista sea muy diferente del nuestro. Además, reconocemos su manera de pensar y lo que siente probablemente, en vista de lo que acaba de decirnos. La mayoría de nosotros no escuchamos bien, en lugar de ello nos defendemos y empeñamos en que el equivocado es el otro.
  2. ASERTIVIDAD:En virtud de ella expresamos nuestros sentimientos de manera abierta y directa, empleando afirmaciones del tipo “siento que”, como por ejemplo “me siento algo incómodo ahora mismo” o “me siento triste”. Además exponemos nuestros sentimientos con tacto, para que la otra persona no se sienta despreciada, atacada o humillada. En la mala comunicación, ocultamos nuestros sentimientos negativos o los manifestamos de manera agresiva en vez de exponerlos abiertamente.
  3. RESPETO:Tratamos a la otra persona con una actitud de amabilidad, comprensión y respeto, aunque nos sintamos frustrados y molestos. En la mala comunicación tratamos a la otra persona con rivalidad, condescendencia o competitividad como si se tratara de un enemigo al que queremos derrotar o humillar.