Cuando las personas se animan a solicitar asistencia especializada, los psicólogos que los asistimos y apoyamos terapeúticamente observamos una enorme confusión acompañada de sentimientos de culpabilidad, indefensión y baja autoeficacia, origen de numerosos trastornos graves. Sienten que no hay una explicación suficientemente válida para el sufrimiento que padecen.

El acompañamiento terapéutico debe ser propio del que se hace con una persona dañada y no tanto la terapia de un trastorno mental. Las victimas de mobbing no son enfermos mentales sino personas dañadas. El tratamiento de una victima de mobbing es más uncoachingo entrenamiento que la terapia de una patología y debe ser dirigido por profesionales conocedores de este tipo de problemas.

El tratamiento debe constituir un periodo de recuperación que garantice que la persona no vuelva a padecer situaciones lesivas en el ámbito laboral. De esta manera, se trabaja con la persona en la recuperación de su asertividad, su autoestima, su confianza en si misma y su salud psicológica.

Las estrategias terapéuticas se centran en que el paciente termine afrontando la situación de hostigamiento, buscando romper el proceso de indefensión generado. Pretender que la victima se aclimate simplemente al hostigamiento mediante fármacos o que abandone su puesto de trabajo, son estrategias terapeúticas incorrectas.