Las conductas de acoso no ocurren exclusivamente por causas directamente relacionadas con el desempeño del trabajo o con su organización, sino que tienen su origen en las relaciones interpersonales que se establecen en cualquier empresa entre distintos individuos.

Estrés

Puede que sea política de empresa exigir al trabajador un esfuerzo extraordinario que llegará a producir estrés; pero no se puede considerar acoso psicológico. Aunque el acoso sí que genera un estrés grande en la persona, pero es debido a las relaciones personales y no a las exigencias del trabajo.

Tiranía de los jefes

Puede haber maltratos de la dirección o de ciertos jefes hacia los asalariados, pero mientras que los procedimientos de acoso son ocultos, la violencia de estos tiranos está a la vista de todos y la práctica totalidad de los trabajadores recibe el mismo trato.

Las agresiones esporádicas

El acoso se caracteriza ante todo por la repetición. Son actitudes, palabras, conductas que, tomadas por separado, pueden parecer anodinas pero cuya repetición y sitematización las convierte en destructivas.

Heinz Leymann, establece una lista de cuarenta y cinco actuaciones hostiles y considera que, cuando se habla de mobbing, es preciso que una o más actuaciones se repitan como mínimo una vez por semana y a lo largo de un plazo mínimo de seis meses.

Las malas condiciones de trabajo

Suele ser muy dificil distinguir entre el acoso y las malas condiciones de trabajo. Ahí es donde la noción de intencionalidad adquiere toda su relevancia. Lo mismo ocurre con las sobrecargas de trabajo: en si mismas no son señal de acoso salvo si su objetivo es, consciente o inconscientemente, someter y hacer que el asalariado se derrumbe.