Uno de los principales motivos de malestar o insatisfacción sexual se debe a lo que se conoce como disfunciones sexuales o trastornos sexuales y sin embargo sólo una de cada tres personas busca ayuda profesional al respecto. Se trata de un problema lo suficientemente frecuente e importante como para perder el miedo a hablar de él.

Una disfunción sexual es la ausencia o modificación de una o varias fases de la respuesta sexual (deseo, excitación, orgasmo, resolución y satisfacción).

En relación a las causas, nos encontramos con que lo más frecuente es la multicausalidad: la unión de factores psicológicos con factores biológicos u orgánicos y factores de tipo socioeducativo.

Factores psicológicos:los seres humanos basamos nuestro comportamiento en conseguir atención y afecto, así evitamos lo que nos incomoda y buscamos aproximarnos a conductas placenteras. Cuando una respuesta sexual no es agradable se produce entonces una alteración emocional que habitualmente conlleva una serie de expectativas negativas que dificultan la realización completa del acto sexual. Los factores psicológicos se pueden dividir en factores interpersonales y personales:

  • Factores interpersonales.Los más frecuentes suelen ser los problemas de pareja, que se suelen dar cuando no se sabe resolver un problema sexual por una deficiente comunicación y se hace responsable al otro; la responsabilidad de un problema de este tipo es mutua. En otros casos se une el sexo como elemento de lucha por el poder o el control, como moneda de cambio o como pago a un hecho que nos molesta del otro. También cuando hay falta de atracción física o un desencanto emocional largamente vivido.
  • Factores personales.La falta de información sobre la sexualidad ha provocado que muchos problemas sexuales no se hayan resuelto, sobre todo en las personas mayores a las que les faltó una adecuada educación sexual. Sin embargo, todavía se observan muchas lagunas en la educación sexual que perpetúan mitos que dificultan una vida sexual satisfactoria. Estos mitos o ideas irracionales suelen provocar desajustes en la relación de pareja con respecto a lo que es o no correcto. Esta falta de información con respecto al sexo influye mucho en la actitud hacia el mismo. La sexualidad debe ser vivida como algo normal, satisfactorio y placentero y no como algo oscuro o sucio. Así encontramos frecuentemente las siguientes conductas:
    • Miedo al fracaso:miedo a no responder a una relación sexual cuando no se ha tenido una o las anteriores no han ido como esperaban. Este factor no sólo se da durante la relación sexual sino que se puede mostrar como un pensamiento recurrente a lo largo del día. Ansiedad de ejecución: dicha ansiedad, al igual que el miedo, disminuye las respuestas placenteras y altera el organismo, dificultando las reacciones fisiológicas necesarias para la respuesta sexual.
    • “Rol del espectador”:asociado al anterior, consiste en autoobservar la respuesta sexual para evaluarla. Al ser la excitación y el orgasmo un reflejo involuntario, su control impide la erección, la lubricación vaginal o la consecución orgásmica. Dichas ideaciones recurrentes dificultan el disfrute de la relación sexual.
    • Estrés:el cansancio y la excitación extrema, sea por motivos educativos, laborales o sociales hacen que la respuesta sexual sea de peor calidad.
    • Problemas psicológicos:cuando uno de los dos miembros de la pareja o una persona presenta problemas de carácter psicológico (depresión, anorexia, ansiedad, etc) puede mostrar efectos contraproducentes tanto de la propia enfermedad como del medicamento usado para tratarla.

Factores biológicos:existen varias patologías, enfermedades médicas y fármacos que interfieren en los procesos neurológicos, vasculares o endocrinos de la respuesta sexual humana.

  • Problemas vasculares:cualquier problema de este tipo puede impedir la vasocongestión de la zona genital pudiendo causar problemas en la fase de excitación (erección en el varón y problemas de lubricación y tumefacción vaginal en la mujer). Por citar algunas: arteriosclerosis, hipertensión arterial, diabetes mellitus, hiperlipemia (colseterol). También el abuso del alcohol y del tabaco suelen tener consecuencias en la vascularización del aparato genital humano.
  • Problemas neurológicos:las lesiones medulares pueden causar dificultades en la excitación, orgasmo o eyaculación en función del grado de afectación de la médula espinal; también la esclerosis múltiple y las fracturas craneales con afectación neuronal pueden dificultar la relación sexual.
  • Problemas endocrinos:problemas hormonales, como el déficit de testosterona o elevados niveles de prolactina. Otros trastornos derivados de lesiones testiculares, hipófisis, tiroides o suprarrenales suelen aparejar bajo deseo sexual.
  • Problemas farmacológicos:los principios activos de varias medicaciones pueden afectar al rendimiento sexual. Se conocen efectos negativos en medicación neuroléptica o antipsicótica, antidepresivos, antihipertensivos y ansiolíticos.

Factores socioeducativos:existen factores que tienen que ver con la educación sexual adquirida por la persona. Los mitos y los tabúes pueden ser determinantes a la hora de dificultar una vida sexual sana y saludable.

  • Culto al coito:en nuestra cultura la conducta sexual por excelencia de los adultos es el coito. Centrarse excesivamente en este tipo de conductas hace que muchas personas no valoren otros aspectos del contacto físico o demostraciones de afecto que no incluyan dicha práctica, llegando a despreciar a quienes proponen su realización.
  • Represión:muchas represiones sexuales dificultan el desarrollo de una conducta sexual sana, esto suele ser común en las personas mayores que no tuvieron la adecuada información; también una excesiva liberalidad en las relaciones, que suele ocurrir entre los jóvenes, suelen originar incomodidad si no se establecen vínculos afectivos.
  • Rigidez en roles de género:la defensa a ultranza de lo que puede hacer o no un género suele llevar a muchos desencuentros sobre lo que se debería hacer y cómo se debería actuar en las relaciones sexuales.
  • La educación familiar:la educación modelada por los padres puede llear a ser muy restrictiva y estricta, sobre todo en la mujer.
  • La belleza:la presión social para ser bello, tener un cuerpo agraciado y joven, la preocupación por mostrarse atractivo y seductor, por agradar y valorar nuestro cuerpo a través del filtro de los demás afecta a la propia vivencia.